Cirugía Estética de los Párpados (Blefaroplastia)

 











Dentro del contexto del envejecimiento facial, la caída de la cola de la ceja y de la piel del párpado suprior son dos de las señales que más tempranamente aparecen en el envejecimiento facial. Además del descolgamiento y arrugas en la piel de los párpados superiores, comienzan a hacerse evidentes las "bolsas" en los párpados inferiores y en la porción interna de los párpados superiores. En algunos casos, esto se debe a una clara tendencia familiar, y puede aparecer a una edad relativamente temprana. Con mayor frecuencia se presenta más tardíamente y se va acentuando con el transcurso del tiempo. En todo caso, la tendencia actual es hacia una corrección quirúrgica más temprana, sin esperar a que los signos se hagan marcadamente evidentes.

La intervención se realiza como un procedimiento específico aislado o como parte de otra intervención, en general una ritidectomía. Dependiendo de esto, y de las preferencias del cirujano, la intervención se realizará bajo anestesia local con sedación o anestesia general.

Bajo la piel y músculo orbicular existen compartimientos que contienen grasa que se reducen adecuadamente para eliminar los "bolsas" palpebrales. Dependiendo del estado de tensión de la musculatura de los párpados, el cirujano puede actuar también sobre el músculo orbicuIar que regula el cierre palpebral, restaurando su tensión normal. A través de las incisiones de abordaje, se liberará la piel de los párpados, a objeto de reducir las arrugas o pliegues que pudiera haber. Las incisiones se colocan de tal forma que serán dificilmente visibles una vez que hayan transcurrido unos meses.

Al principio, las cicatrices pueden ser visibles como finas líneas enrojecidas que discurren por debajo de las pestañas en el párpado inferior y en el pliegue del párpado superior, extendiéndose unos milímetros más allá del canto del ojo en una de las arrugas de las "patas de gallo". Existen varias técnicas adicionales o variantes para corregir eventuales alteraciones individuales por distensión de las estructuras de sostén de los párpados cuya elección dependerá del diagnóstico preoperatorio y preferencias del cirujano.

El tipo de suturas a utilizar y el momento de retirarlas dependerá de las preferencias de cada cirujano particular. De la misma forma, el apósito que se aplique puede variar considerablemente de un cirujano a otro.

Es normal que en el postoperatorio existan morados e hinchazón en los párpados. Durante este período también suele haber lagrimeo y cierta intolerancia a la luz. En caso de que sea necesario, el cirujano le recetará los colirios o medicación adecuada. A veces, los pacientes que se someten a blefaroplastia presentan una cierta dificultad a la acomodación de la vista, en la que interviene la mayor tensión postoperatoria a nivel de los párpados. Habitualmente, es de corta duración y desaparece del todo a las dos o tres semanas de la intervención. También puede aparecer una conjuntivitis y hematoma subconjuntival que desaparece igualmente con tratamiento adecuado. A veces, durante los primeros días o semanas no podrá cerrar totalmente los párpados, sobre todo durante el sueño. Esto es normal; cuando el músculo orbicular haya recuperado su tono, eventualmente ayudado por ejercicios adecuados, se normalizará. Rara vez se prolonga esta situación, requiriendo una intervención de retoque.

El resultado de la intervención es muy favorable y duradero, y en general, las bolsas de los párpados no suelen reaparecer.

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